Una personita me encomendó, hace unas semanas, la tarea de leer el libro Periodismo Escrito de Federico Campbell y redactar una reseña. El siguiente texto es el resumen de lo que mis dedos tipearon buscando hacer tangibles las opiniones que surgieron en mí conforme hojeaba, detenidamente, aquellas páginas.

Si alguien desea escribir un comentario réplica a mis anotaciones aquí compartidas, será ampliamente apreciado y bienvenido. Seguramente algún estudiante de periodismo está frente a este texto en este momento…

Leer Periodismo Escrito de Federico Campbell significa, para toda persona que se asoma por primera vez a este oficio, una puerta al análisis básico de las técnicas que cada género periodístico utiliza, así como un breve acercamiento rápido a la historia del periodismo y su situación actual.

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Bajo esta premisa pensemos en el texto de Campbell como una pieza musical al estilo Sonata Claro de Luna de Ludwig Van Beethoven: al que podemos dividir en tres movimientos o secciones. El primero de ellos engloba la explicación del qué y cómo de la nota informativa, la entrevista, la crónica, el reportaje y otros formatos propios del periodismo.

Es una explicación que dista de las “recetas de cocina” a las que otros autores recurren en su pretensión de enseñar el arte de la escritura. Campbell prefiere capítulos concisos en los que encontramos plasmadas opiniones, consejos y vivencias no sólo suyas, sino de otros colegas que se le unen en el diálogo que entabla sinceramente  y cálidamente con el lector.

De esta manera, quien se encuentra frente a las páginas obtiene pases especiales a una conferencia magna donde el panel está conformado,  ni más ni menos, que por los exponentes más representativos de cada género. Pura artillería pesada del mundo de las letras: Ryszard Kapuściński, Alex Haley, Truman Capote y Gabriel García  Márquez, entre otros. Podemos apreciar en viva voz de esas grandes figuras algunas de sus hazañas, anécdotas o hasta técnicas que cada uno aplica a la hora de ejercer su profesión.

El intermedio de esta obra es un repaso de la historia básica del periodismo moderno. Una panorámica que nos sirve para entender las directrices que hoy día ha tomado este oficio en un mundo cada vez más globalizado. Veremos aquí si aún queda algo de aquellos ideales planteados por el “Nuevo Periodismo” de los 1960s o si la crisis de credibilidad en la que ha ido cayendo paulatinamente lo ha tornado sólo en una actividad peligrosa y despreciable ante los ojos de muchos.

Los capítulos que conforman el tercer movimiento de Periodismo Escrito representan un caleidoscopio multicolor en cuyos espejos se entrelazan la literatura y el periodismo; la deontología y la “relatividad” (o subjetividad y volatilidad) de la verdad periodística, e incluso,  el clientelismo político y otros males que actualmente aquejan a los medios de comunicación.

Males de entre los cuales la no-construcción de planes de estudio verdaderamente enfocados a la enseñanza del periodismo como tal, destruyen la posibilidad de la sembrar de raíz un periodismo que realmente cumpla con su función ideal: la de informar a la sociedad  dejando atrás los fines propagandístico o de protección a intereses privados.federico_campbell_02

Federico Campbell termina haciendo una revisión superficial de cada uno de los tema tratados en su libro. Un examen profundo de cada tópico daría como resultado una pesada enciclopedia de páginas interminables. Así tal cual, Periodismo Escrito es un crisol  en donde se cuecen las discusiones que podrían continuar en esos textos especializados. Por ejemplo: el estudio del periodismo mexicano en el contexto de la era digital, donde los blogs son una competencia fresca para los diarios impresos y todo un mundo aparte  el cual incluye un lenguaje propio.

Al final de la lectura quedan en la mente del lector distintas ideas que llevan a la formulación de varias reflexiones. De las cuales puede considerarse como “más importante” aquella que define al periodismo como una “forma de vida” y a sus verdaderos  profesionales cual suerte de Dr. Jekyll and Mr. Hyde en los que, tanto el oficio de escritor literario como el de redactor  de  textos  periodísticos, están siempre presentes.

Si escribimos algo hagámoslo pensando que va a durar más que un día, que el valor que queremos dar a un texto es el mismo que un escritor da cuando escribe una novela”.

Ryszard Kapuściński