This Is It opening

This Is It opening

Hay quien describe al momento de la transición entre la vida y la muerte como “una luz blanca seguida de imágenes de momentos significativos para nosotros”. Imágenes que cruzan rápidamente frente a nuestros ojos cual película o reel de comerciales.

Pues algo así ocurre conmigo al momento de escribir este texto. Se apoderan de mí los recuerdos de Michael Jackson anunciando, precisamente en marzo de este año, su última gira mundial. Pasa por mi mente también aquel fatídico 25 de junio y vuelvo a sentir un crack en el corazón. Veo a Sony anunciando la creación del documental This Is It; me recuerdo comprando los boletos, así como el momento exacto en el que entré a la sala de cine para ver… ¿cómo describir sentimientos en líneas de texto virtual?

El día había llegado. Era 28 de octubre de 2009, día para dedicarlo completamente a Michael. Ese miércoles vería el This Is It dos veces: una por la mañana y otra por la noche. Porque qué mejor forma de comenzar y terminar un día que con mi moonwalker. Sí, un día que estaría lleno de magia, de sonrisas, de lágrimas.

En la sala, varios fans de MJ nos habíamos reunido temprano para presenciar la película. Algunas filas quedaron sin ocuparse [quizá porque muchos trabaja…mos durante la mañana], pero aún así el ambiente se percibía lleno de emoción, y sobre todo, de expectación.

Abrí la puerta al mundo de Michael Jackson justo a las 11 de la mañana. No sabía exactamente qué vería, pero me sentía preparada para lo que fuera. O por lo menos eso creí. Ya había visto el trailer en alta definición de la película una y otra vez. Me sentía fuerte, sin embargo, cuando vi la primera escena de Michael en pantalla, una avalancha de sentimientos cayó sobre mí. Era tal, que casi no me dejaba respirar.

Escuchaba los acordes iniciales de “Wanna be starting something” (la primera canción) cuando las lágrimas me traicionaron. La emoción que me había envuelto meses antes, con la posibilidad de que Michael viniera a México en 2010, se vio totalmente rota al contemplar su imagen sólo en celuloide. Lo supe entonces: el hombre que me había inspirado desde pequeña, había dejado para siempre este mundo físico.

Flashy Michael

Flashy Michael

En la gran pantalla fueron desfilando, poco a poco, el Michael Bad, el Dangerous, el HIStory. El Rey del Pop era todos ellos juntos. Tenía casi 50 años de edad, pero su alma seguía viéndose joven y rebosante de energía. Si bien su cuerpo lucía algo frágil comparado con el robusto MJ de 1997, bailaba y cantaba mejor que nunca. Todo en él irradiaba paz y amor por la música, por la gente, por sus fans, por el mundo. “L-O-V-E”, decía.

Los conciertos de Londres serían, quizá, los más espectaculares que Michael Jackson diera en toda su vida. Los preparaba celosamente y con una perfección a un grado altísimo. Trabajaba en la incorporación de nuevos movimientos por lo que, jamás, la frase inglesa “flawless perfection” (algo así como “perfección impecable”) había tenido un significado tan claro para mí.

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Set list

18 canciones (más las que aparecen sólo como background) conformaban el set list. Unas transmitían sensualidad; otras dulzura. Era un oscilar entre la adrenalina y la calma o la ternura.

Si una escena me estremeció por completo ésa fue sin duda ésta: la cámara enfoca el rostro de Michael —con sus bailarines detrás suyo— mientras se escucha la voz de Kenny Ortega diciéndole: “hold on for aplause as lights turns off” (esperen el aplauso mientras las luces se apagan). Michael tiene sus ojos cerrados y, justo antes de que las luces se desvanezcan, se dibuja en él una sonrisa.

Hold on for aplause scene captation

Hold on for aplause

Percibí en esa sonrisa lo que Michael pensaba en aquel momento: imaginaba a su público brindándole el anhelado aplauso. Él casi podía escucharlo retumbar en sus oídos. Y volví a llorar… Sentí una profunda tristeza porque los esfuerzos de Michael no se coronarían con los millones de aplausos que él esperaba. O, por lo menos, él ya no los vería.

Mi moonwalker se preparaba para dar a sus fans la experiencia más inolvidable del mundo. Trabajaba de manera extenuante. Estaba al pendiente de cualquier detalle, incluyendo los escenarios nunca antes vistos; la inclusión de videos 3D; las coreografías; el vestuario; la iluminación y la pirotecnia. Magia más que al 100%.

Mucha gente criticaba que Michael usara el playback en sus conciertos. No obstante, ahora, en This Is It, éste ni pintaba. Su voz sonaba espléndida. Él trataba de no hacer esfuerzos para no lastimarse, pero aún así aquella peculiar y privilegiada voz estaba mejor que nunca. Tocaba fibras a niveles profundos.

Durante todo el documental sentí que mi corazón, en lugar de sangre, bombeaba lágrimas. Mi mejor maquillaje fue la sal que dejaban a su paso esas pequeñas gotas deslizándose a libertad sobre mi rostro.

Terminé con una sensación de: “ok, ya vi el cómo lo hicieron, ahora quiero ver el concierto en vivo”. Quise regresar al 25 de junio y pedirle a Michael que no se fuera. Deseé que el moonwalker saliera de detrás de la pantalla para que recibiera el aplauso de todos nosotros. Quería que sintiera que la magia derramada en el escenario había rendido frutos porque una vez más había marcado un hito en la vida de todos sus fans.

This Is It Capture

Michael, L-O-V-E

Por la noche, en mi segunda función, la experiencia se tornó aún más emotiva. La sala ahora sí estaba llena. Y, quizá por la hora, (8:45 pm) me vi envuelta en un ambiente de concierto en vivo. Todos coreábamos y gritábamos como su estuviéramos viendo a Michael en persona.

Entonces, una sensación de calma llegó a mí. Porque aquellos cientos de aplausos se repetirían en todo el mundo y sumarían los millones de aplausos que MJ esperaba, o quizá, hasta los sobrepasaría. La adrenalina de los fans y sus emociones alcanzarían a Michael donde sea que él estuviera.

Ya casi a la media noche, las únicas imágenes que cruzaban mi mente eran flashes de la película acompañados de la frase que el Rey del Pop dijo en marzo de este año: “This is it… This is the final curtain call…” (esto es todo, éste es el último llamado del escenario).

Heal the world

Heal the world

Así había sido. No sólo fue la última llamada al escenario para el Rey del Pop, sino también para el moonwalker

Y con él se fue, caminando hacia la Luna, la pequeña niña que vivía en mí.

I’ll never let you part, cause you’re always in my heart”.

Dejo una probadita de lo que fue Wanna be starting something