Escenario

En mí vivían dos recuerdos que desesperadamente buscaban materializarse. Uno era mi gran deseo de ver a Michael Jackson en alguno de los conciertos que había dado en México durante octubre-noviembre de 1993. El otro, era el afán de ver frente a mis ojos el cómo hubieran sido los míticos conciertos que mi moonwalker presentaría en Londres a partir de julio de este año.

Esos dos anhelos buscaban hacerse realidad la tarde de hoy a través de un evento muy especial: un concierto-tributo que una bella personita había preparado, con todo su corazón, para los fans de Michael Jackson.

El lugar que se llenaría de magia esta tarde-noche era el legendario Teatro Metropólitan de la Cd. de México, el cual albergaría a cientos de fans celebrando la vida y música del hombre detrás del Rey del Pop.

Dos presentaciones estaban previstas —a las 17:30 y a las 20:30 hrs— para hoy. Sin embargo, ambas se fusionaron para dar paso a un solo concierto, mismo que, podría decirse, estuvo destinado a un público muy selecto. La cita había quedado finalmente fijada a las 17:30 hrs y mágicamente, mi boleto de la zona D se convirtió en Preferente A.

Aunque sólo se ocupó la parte inferior del teatro, el ambiente estaba lleno de energía y emociones que podían respirarse en el aire. Los sombreros, lentes y guantes aguardaban el inicio de un viaje que duraría casi dos horas.

Minutos antes de las 6 de la tarde, y al compás de las palabras “esta es tercera llamada, ¡comenzamos!”, la gran cortina roja que cubría el escenario, se abrió. En medio de la oscuridad, lo único inmutable era aquella luz azul que, desde antes, se reflejaba constante cual luz de luna sobre el mar.

WBSS

Del lado derecho del escenario salió quien materializaría el concierto de esta noche. Con él volvió a sonar el “Wanna be starting something” de Michael Jackson… Volvió a correr la misma escena que había visto capturada, meses atrás, en una película de cine. Sólo que ahora parecía hacerse tangible y de un modo en el que nunca imaginé.

Frente a mí se tornaban reales cada una de las canciones del set list de This Is It. Vi reflejado en Estefan Jackson al Michael Jackson que me hubiera gustado ver años atrás y al Michael que me hubiera gustado salvar de las garras de la muerte física.

La magia inundó el lugar desde los primeros acordes de Wanna… Estefan había puesto todo su esfuerzo para presentar un show que emulara lo más perfectamente posible a This Is It. Las canciones aparecían en el mismo orden que en el documental, si acaso lo diferente fueron tres actuaciones de acrobacia que una elástica mujer brindó a todos los asistentes.

Ben, Smile y Gone Too Soon fueron esos bonus tracks que, en voz de Michael Jackson, acompañaron a aquella mujer danzante sobre un aro suspendido en el aire. Durante su último número, y justamente al escuchar :“like a brazing ‘cross the evening sky, gone too soon…”, un sentimiento generalizado de nostalgia invadió al Metropólitan.

MJ Morral Bad

Las lágrimas me habían traicionado ya desde “They Don’t Care About Us”. El sentimiento era tal… Con “I’ll Be There” abracé fuertemente mi morralito con la imagen de Michael Jackson y sentí que el corazón se me hacía un vacío.

Pero para cuando llegó el momento de “Man In The Mirror” ya estaba completamente sumergida en un sentimiento extraño. Había logrado ver a través de Estefan no sólo al Michael de 1993, sino a mi moonwalker de 1988 y me convertí en niña otra vez…

La canción que cerraría el concierto era “Billie Jean”, mi favorita de años atrás. Las lágrimas rodaban sobre mi rostro y no quería otra cosa más que ir con Michael para agradecerle por haberme inspirado y por haber hecho que me enamorara de él, de su música.

Chispas de magia

Papelitos plateados salieron disparados desde el escenario para luego caer en forma de lluvia. Eran “chispas de magia”, decía Estefan, quien ante la petición del público, cantó una vez más.

“Bad” —mi época favorita—, cerró el concierto.  Luego de presentar a su banda, Estefan salió del escenario. Su esfuerzo había marcado un acontecimiento especial. Todos los que estuvimos con él, toda su “familia” como él la llama, fuimos felices.