Aquella noche del 25 de febrero no todo era acelerado. Algunas baladas clásicas también hicieron acto de presencia. El éxito cincuentero “Try Me” (Pruébame) o “It’s a man’s world” (Éste es un mundo de hombres) fueron el pretexto ideal para lucir plenamente la fuerza, espectacularidad y rango de la voz del legendario James Brown.

Algo así lucía la bola

The Original disco Man” (El Genuino Hombre de la música disco) desplegaba también sus habilidades con el teclado, al momento en que unas luces moradas, verdes y azules, jugueteaban con la opacidad del recinto, creándonos así la ilusión de estar dentro de una burbuja.

Hacia el final del concierto, hubo un estallido de energía. El éxtasis arreciaba conforme transcurrían los minutos.  Aquello era algo semejante a una orgía musical liderada por los gemidos y alaridos de James Brown.

Para cerrar con broche de oro, se escucharon sus tres himnos: “I Feel Good” (Me siento bien), “Please, please, please” (Por favor, por favor, por favor) y “Sex Machine” (La máquina sexual).  Estos habían marcado un hito en la carrera de JB y ahora lo hacían en nuestra memoria.

Bobby y la capa (imagen 2007)

Ya teníamos el alma encendida.  Pero la experiencia no podría estar completa sin la aparición de la capa.  Su momento llegó cuando se escucharon los acordes de “Please, please…”.   Eso de la capa era un numerito que el “Soul brother number one” (El hermano número uno del soul) hacía desde inicios de su carrera.

JB Fingía que un insoportable cansancio se apoderaba de él, tanto que con todo y micrófono, lo tumbaba sobre el escenario.  Bobby le colocaba una túnica larga —semejante a la de Superman— para cubrirlo del frío y se lo llevaba a descansar.  Pero Brown, en una actitud heroica, se quitaba la capa y regresaba a cantar para provocar el delirio de sus admiradores.

Como la ocasión era especial, ameritaba ver una túnica igualmente especial.  Ésta tenía doble vista: por un lado era verde y por el otro, roja.  Las lentejuelas que la tapizaban resplandecían bajo los efectos de la luz al momento en que todos coreábamos: “please, please, please don’t go” (por favor, por favor, por favor no te vayas).   Sin embargo, sabíamos que el final se acercaba.

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AQUÍ pueden descargar un aproximado de cómo se escuchó “Please, please…” en el Auditorio Nacional.

Vean este video para que se den una idea de cómo era la “rutina de la capa”: