Boda real

Hoy hago un paréntesis en la Music Box. El motivo: la boda real. Paréntesis en el que no precisamente quiero incluir un texto rosa, sino más bien, retomar este tópico nupcial dado que es un tema con mucha tela de donde cortar.

Y es que en pleno siglo XXI en que la política, economía y sociedad enfrentan fuertes problemas a nivel mundial, la noticia de la boda real ha causado un revuelo espectacular. Por decirlo así: el síndrome princesa-de-Walt-Disney se ha materializado.

Cual historia de Cenicienta, Anastacia —o cualquier otra princesa de caricatura—la boda de la ciudadana común Kate Middlenton con el príncipe William de Inglaterra es una mini prueba de que las historias de romance y cuentos sobre felices reinos lejanos realmente existen… aunque ello sea tan sólo una pantalla.

Sin embargo, puesto que estos son momentos en que muchos necesitamos un instante  mágico que nos cambie la suerte y que nos dé un toque de glamour, la boda real es todo un banquete para nosotros los mortales. Nos aferramos, quizá de manera inconsciente, a esas historias de cuentos de hadas.

Proyectamos en ellas (en los novios) nuestros deseos por esa “magia”. Prueba fehaciente de esto es el gran despliegue de medios que han sido enviados a cubrir la boda real. Más de 8000 mil representantes de medios provenientes de distintos países del mundo transmitirán la ceremonia. *Por cierto, tengo que reconocerlo, en México la cobertura ha sido muy acertada.

William y Kate

Los pormenores de la hasta ahora llamada “la boda del siglo XXI” fueron publicados paulatinamente en el sitio web especialmente creado para la ocasión. No cabe duda de que la monarquía busca modernizarse.

Pero esta boda real no sirve sólo para que proyectemos nuestros oscuros deseos de glamour, poder, vida-de-cuento-de-hadas y amor a prueba de todo. Sino que obviamente llama la atención por la mercadotecnia alrededor de ella. Vaya que sí llama la atención. Caray, cómo no serlo si es capaz de generar 50 millones de libras esterlinas en unos días.

No obstante, las cuestiones diplomáticas y políticas de la boda real también son interesantísimas. A fin de cuentas, en Inglaterra también hay problemas de inconformidad, llámese estudiantiles, impuestos, etc.

La realeza está en la mira, desde hace ya varias décadas, por ser considerada como algo no-necesario (bueno, ya vimos para que sí es necesario…), así como anticuado. Está claro que la boda real será utilizada como estrategia para crear una mayor simpatía con el pueblo inglés. Además tendrá algo de de pan y circo romano: 5000 fiestas para el pueblo.

Vaya el tema sí que es largo; digno de un análisis variado. Lo que mueve el “y fueron felices para siempre”, ¿verdad?