Celuloide

Los seres humanos somos cambiantes. Adaptamos nuestro ambiente así como nuestras ciencias y artes a las nuevas ideologías, buenas o malas, que llegan con cada nueva generación.

Una de esas adaptaciones lo es el cine y de cine hablábamos la semana pasada en la que nos referimos al viejo cine animado de papel y lápiz que ahora ya está extinto. Nos reflejábamos en Disney, empresa que ha mejorado sus técnicas e historias para adecuarlas a la sociedad actual, como ejemplo de renovación que bien valió la pena…

Sin embargo, hoy es el turno del cine nacional, aquel cine antaño mítico de cuando los mexicanos ponían el corazón para realizarlo. Cine dorado en que el sinsentido o la incultura no eran es el gran protagónico de la pantalla grande ni de la televisión.

Cine nostálgico

Ejemplos de buenas películas hay varios; de artistas, también. Pero hoy me refiero especialmente a uno de ellos: Gaspar Henaine “Capulina, así como a una de sus películas más conocidas, “Cascabelito” (1961), en la que Capulina y su inseparable acompañante Viruta dan vida a dos titiriteros del bajo barrio mexicano de inicios de los 1960s.

Toda una cinta que capta la buena hechura de un sencillo pero bello argumento y cuya realización sustanciosa nada tiene que ver con lo que ahora representa al cine nacional.

Si bien algunas películas de entre 1936-1969 pueden pecar hoy de demasiado inocentes o moralistas, otras siguen dejando huella en generaciones lejanas a sus fechas de realización. ¿Qué puede dejar más impacto: Cascabelito o “Rescatando al Soldado Pérez”?

No cabe duda que los buenos tiempos de inocencia han quedado en el olvido mientras que la vulgaridad o el sexo, venden y se ven en todos lados. Como sea, de nosotros depende que el humor blanco y las buenas costumbres continúen vigentes.

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Aquí el link a la primera parte de la película completa en Youtube.