Arte en partitura

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Cual música clásica con adagios, con allegros.
Igual que una sonata dividida en movimientos calmados e intensos.
Así es la vida, así nuestro tempo.
Ya sea como danubio azul que marcha bajo un claro de luna o como dulce sueño de amor.
Heroica, lacrimosa y hasta nocturna,
la vida son cuatro estaciones, la vida es sólo una.
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La entrada de hoy inicia una serie de posts dedicados a la más bella entre las bellas músicas: la clásica. He ahí el por qué del intro tan poético. Y es que la música clásica es así de apasionada, romántica, relajante, inspiradora. Es todo un gran mundo dentro del maravilloso arte que significa la creación de melodías.

Es venerada sí, pero también menospreciada y temida por muchos. Ha sido tachada de “exclusiva para élites” o de aburrida. No obstante, para otros ella tiene un aire mágico, un aire curativo que la hace abrirse paso entre los incrédulos. De esta forma, con cada nueva generación ella gana adeptos a pesar de la modernidad que día a día nos rodea.

Algunos de quienes están dentro del ambiente musical la han querido volver más “comercial” creando remixes de valses o sonatas famosas. Remixes que vagamente llegan a tener la calidad que la originalidad pureza de las piezas brinda. Aún así aquéllos sirven de anzuelo para un nuevo público. ¿Ejemplos? “Experimento Clásico” o “Atrapado en los clásicos“, ambos discos muy famosos.

Instrumentos inseparables

Pero la verdadera música clásica demuestra su poderío incluso dentro de la musicoterapia. Obras famosas de Bach, Mozart y Brahms son utilizadas para terapias anti-estrés o para dormir. Son usadas también en rehabilitaciones o hasta por estudiantes como auxiliar en sus técnicas de super-aprendizaje. (Al respecto de esto les recomiendo consultar este LINK para más entradas sobre la música y el cerebro).

Asimismo la clásica tiene sus mitos, su dramatismo y hasta misticismo. Varios de sus héroes han tenido vidas tormentosas que han contribuido a hacer más llamativa la historia de la música clásica mostrándola como intensa y clara representante de la esencia misma de las pasiones mortales.

Como sea, esta  música es la que más fascina al hombre y, por ende, la que él más estudia. Pero sobre todo su valor más importante consiste en que ella toca como ninguna otra cosa las fibras más sensibles del cerebro y del alma humana. He ahí la razón de que siga como la reina suprema de la poesía hecha partitura.

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Para cerrar les dejo dos links a videos en YouTube. El primero es un remix clásico-electrónico. Lo pongo porque es un ejemplo bastante drástico de “modernización de la classical music” y quizá les resulte interesante.

El segundo, es un extracto de un documental sobre los efectos de la música sobre nuestras emociones. Este extracto explica más o menos el mal-denominado aunque real y efectivo “efecto Mozart en el cerebro”.

Alla Turca – Turkish March – W. A. Mozart (Distractive Remix)

Mozart: Efectos sobre el cerebro