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Dos vidas juntas por siempre

Hoy es un día especial, por lo que el post de hoy está publicado simultáneamente en todos mis blogs. Con este texto celebro la experiencia de ser madre y envío felicitación a todas las mujeres que, hayan dado a luz o no, son madres en algún modo…

 

 “Como un pájaro libre, de libre vuelo.
  Como un pájaro libre… Así te quiero.”
  Como un pájaro libre. — Mercedes Sosa, (1983).

Ser Madre es…

Ser madre es la bendición (sea cual sea la religión desde donde se mire) más maravillosa que la vida le puede regalar a una mujer. Es la experiencia cumbre que hace de nuestra existencia algo increíblemente extraordinario.

Ser madre es un milagro de la naturaleza que nos significa la unión de dos vidas en un largo, largo aprendizaje mutuo. Un viaje en el que dentro del corazón de mamá se formará un dúo casi inconsciente de sentimientos encontrados: el de querer ver crecer a su hijo de manera plena y el de que nunca creciera para quedarse siempre como un bebé al cual proteger.

Y es que ese pequeño y frágil ser que tomamos en nuestras manos por primera vez, se convierte, desde siempre, en un pilar especial que nos da empuje para vencerlo todo y ser mamás súper héroes.

Ese pequeño hijo nos infunde un amor incomparable de fuerzas únicas, al igual que un miedo grande al sentir que no sabemos cómo ser madres. Sin embargo, la vida es sabia y nos guía para hacerlo de la mejor manera, ésa que se nos destinó desde que nos enteramos que seríamos madres.

Porque eso sí, no todas somos madres iguales. La experiencia es única para cada una. A veces feliz, a veces difícil o dolorosa. Pero siempre, siempre renovadora.

Ser madre es ser durante nueve meses todo el mundo de nuestro pequeño hijo. Cobijándolo con amor en nuestro cuerpo experimentamos 40 semanas de gloria irrepetible. Luego del nacimiento, los primeros días y meses de vida fuera del vientre son el comienzo de una travesía maravillosa a través del vasto mundo que nos rodea. Y mientras el bebé crece, los sentimientos encontrados, también.

Ser madre es desvelarse. Ser madre es siempre estar ahí para él y con él.

Pasan los meses, los años. Comenzaremos a extrañar la dependencia de nuestros hijos hacia nosotras mientras ellos crecen y se van haciendo autónomos. Pero el amor hacia ellos nunca cambia ni deja de crecer.

Ser madre es dejar en libertad a nuestros hijos para que, siguiendo su propio albedrío, ellos tampoco dejen de crecer y vivan aprovechando cada aprendizaje. Pues ser madre es ser guía para futuros hombre y mujeres de bien…

Ser madre es vivir con ellos, acompañarlos y llevarlos siempre en el alma, en el corazón. Pero NUNCA vivir por ellos ni hacer las cosas en lugar de ellos. Es comprender que las dos vidas unidas seguirán unidas pero con libertad. Porque ser madre es también ser mujer con sueños propios. Ser madre e hijo es sueños, mundo y corazones entrelazados por siempre.

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Con cariño para mis hijos…